¿Nuestro propósito para el curso que viene? Aprender idiomas

Todos sabemos que en Septiembre academias y centros de enseñanza se llenan de nuevos inscritos que como propósito para el nuevo curso se han planteado empezar unos nuevos estudios, estudiar un idioma o aprender a tocar un instrumento.

Aunque los alumnos que empiezan a estudiar algo nuevo cada principio de curso lo han pensado y meditado, el índice de abandono de este tipo de alumnado es muy elevado en comparación con el alumnado que estudia algo por necesidad.

A muchas academias y centros no les importa en exceso este índice de abandono, porque con el cobro de matrícula, libros de texto y materiales y quizás alguna que otra oferta ya se dan por satisfechos

Pero nosotros no somos así. Queremos que a nuestros alumnos y alumnas, cuando han decidido inscribirse a uno de nuestros cursos, sea por el motivo que sea, podamos ayudarles a descubrir el idioma y motivarles para continuar su estudio

¿Y qué tenemos para conseguir este objetivo? Lo tenemos todo. Profesorado muy cualificado, metodología irruptivareconocimiento como centro de formación especialista.

Cuando queremos estudiar o apuntar a  nuestros hijos a un curso de inglés, no nos extraña que el profesorado no sea nativo, confiamos que aún siendo de aquí tendrán la formación necesaria para enseñarnos; ¿por qué esto no ocurre cuando nos apuntamos a un curso de idioma chino, japonés o coreano? ¿En serio todavía creemos que no pueden haber profesores de aquí licenciados en Estudios de Asia oriental o en Traducción e Interpretación en estos idiomas? ¿De verdad creemos que cualquier asiático, por el hecho de ser asiático ya puede ser profesor de idioma? Tenemos muy claro que muchos de nosotros, aún siendo catalanes o castellanos no podríamos ser profesores de estos idiomas, ¿por qué entonces pensamos que cualquier asiático puede enseñarnos con unas garantías mínimas? 

Nos hemos encontrado bastantes alumnos y alumnas que vienen a nuestro centro con muchos vicios gramaticales y fonéticos debido a "la chica china que nos echaba una mano" o "el chico con el que hablaba por skype y me enseñaba".

Ser docente, de cualquier disciplina, requiere una formación pedagógica mínima, una experiencia media y un conocimiento de la lengua elevado; con los idiomas asiáticos ocurre lo mismo. Todo profesor debe estar preparado y capacitado para ser profesor, de la misma forma que todas las profesiones requieren de una formación. ¿Verdad que no dearíamos que cualquier asiático sin formación nos realizara un tratamiento basado en acupuntura?

En segundo lugar, hablaba de la metodología, para el aprendizaje del idioma chino, japonés y coreano, no podemos seguir la misma metodología que se aplica para el aprendizaje de otros idiomas europeos. Estos idiomas, de famila muy distante a las familias europeasnecesitan de una metodología de aprendizaje diferente, basada en la adquisición de competencias lingüísticas acumulativas y un proceso de relación constante con aspectos culturales e históricos que ayudan a entender y aprender más rápido y mejor.

Actualmente existen bastantes métodos de aprendizaje para estos idiomas, pero solamente el uso de estos métodos no nos permite preparar una clase en condiciones, se ha de ser un profesional para sacarles el máximo provecho utilizando materiales complementarios y actividades didácticas que aporten al alumnado un valor añadido a estos materiales. 

Como centro de idiomas, cuando el trabajo se hace bien poco a poco van llegando los reconocimientos, cosa que refuerza la idea que lo que se hace se hace bien y desde un alto criterio de calidad y profesionalidad

Que Universidades de China, Japón, y más recientementeCorea del Sur nos reconozcan como institución académica reconocida o que instituciones como la Escola Oficial d'Idiomes de Lleida cuente con nosotros a la hora de organizar sus cursos de idioma chino o que diferentes administraciones públicas nos permitan participar en los proyectos de formacíon - aprendizaje de sus trabajadores, sirven para darnos cuenta que lo que hacemos lo estamos haciendo bien, que debemos mejorar pero jamás relajarnos.

Estudiemos lo que queramos, pero hagámoslo en condiciones. Somos, todavía, muy pocos los interesados en estudiar estos idiomas; por lo que  elegir un mal centro o un mal docente no es algo que solamente nos afectará en la actualidad, posiblemente, esta mala experiencia nos hará desistir de continuar estudiando estos idiomas y puede ser que esta mala experiencia contribuya a hacer desistir a otros que se habían interesado en iniciarse en estos idiomas. Debemos cuidar  a nuestro alumnado como si fuese un tesoro ya que su experiencia positiva será el mejor altavoz de nuestro trabajo

 

Carlos Marín

Profesor y director del CENA

 

 

 

 

 

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